Desde ese instante en el que nace el sol y respira profundo de tal modo que inhalas oxigeno al punto culmine en que cada cèlula y particula de tu cuerpo ahora se renueva, se reinventa, dando origen quizas a nuevas celulas de vida.
El reflejo del sol sobre tu libro, con la calidez de tus manos, se entremezclan causandome el aliento indispensable para continuar leyendo hasta el final aquella novela de que empezaste algunas semanas atrás. Te presipitas a leer el final sin dejar escapar una sola palabra, la adrenalina de saber la existencia de un final feliz el cual te invita a despertar en la mañana camino a la ciudad, donde la espera se hace eterna, pero sabès que estàn. "Ni siquiera esta pluma audaz puede aventurarse màs adelante en el futuro. Por eso cesa su trabajo con el clàsico final de los cuentos de hadas: Y se casaron y vivieron felices durante toda la vida". Inevitables sonrisas invaden la calma del momento, donde el viaje ahora toma sentido, donde la brisa impavida recobra la luz necesaria al recorrer la ruta de aquella escritura.
Abrazarse a la vida, disfrutar la compañia de seres queridos. Reorganizar. Proyectar, cumplir. Seguir el rumbo que te lleva a buen puerto. Ahora estas retozando junto a la vida. Sin detener el camino.
Billa la vida, brillan destellos de calidez en los dìas...
Ya nada detiene los crisoles de tu obra. Ahora buscas arrullar la inteligible sabiduria de las cosas.
Debes seguir leyendo, ahora buscas nuevas fronteras que te aventuren a la imaginacion de nuevas historias.
Sol. Recuerdos. Reencuentros. Palabras. "Te amaré para toda la vida" rezaba por sobre espejo.
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