Retroalimentarnos a diario, somos consumidores de lo externo, de lo tangible, de aquello que al vislumbrar se presenta re significado en nuestro lenguaje. Una cultura de consumo excesiva por lo inaudito del día a día. Participar de aquello que me signifique un esfuerzo mental para refutar mis interrogantes. Somos pasajeros de esta ruta que nos encuentra en la vía del individualismo hermanado en la cotidianeidad, quebrando ruinas empapado por paisajes de crueldad.
Franqueza la de pocos, siendo la verdad una constante meta de anhelosa virtud para aquellos que buscan esa ruta, el camino que los conduzca a la cima de la montaña de la infinita paz eterna.
Calamidad a mis espaldas, constante pesadumbre a la virulencia encontrada en las entrañas de la desdicha. Cordialidad desfigurada. Fragilidad al hablar, solo la dulce voz de ese corazón lejano podría apabullar las vueltas de la vida. Conquistar la ciudad con su mirada, paisaje de tranquilidad.

Fragmento del libro: Registro de memoria: Un poeta , un siglo.
Esa “otra
realidad”, es el tránsito por esa vida vivida generosamente y compartida con
los otros todos, sin distinción alguna, la que hace posible sentir que Tantas
vidas de mí tengo ya, que soy solo una parte de mi mismo. … Sobrevivo crisis y
fracasos, llevo pantalones hechos a la medida de ahora en los que me sostengo no
sé por cuantos años. Es hora entonces de empezar a ordenar nuestros papeles. /”Algunas
señales”/ . Lo que conmueve es la
densidad que explota en sacudimiento al experimentar esa forma de bionomía para
afirmarse en el transcurso de la propia vida en un acto de amor, sin reclamo,
sin resentimiento. Porque buscar las llaves de la casa en el bolsillo sin
encontrarlas no es un simple gesto rutinario, ni tan solo un transitar por la
domesticidad de cada día, sino saber que aun busque (…) en el bolsillo
equivocado , encuentro la sorpresa de no saber que me espera en cada
encrucijada. /Ayer busque las llaves”/ . Que la casa que habita el hombre, la persona, trasciende lo limites de
sus muros, de su mujer y de los suyos los más íntimos; es el mundo con sus
delicias y debilidades , es estar siempre consigo y mas allá de si, como único contrato
de la vida, según señalan los últimos versos de uno de los poemas más intensos
del conjunto, el que “La mano” del padre guía la propia mas como la memoria que
como figura, mas como genealogía que como mandato.
Raúl A.
Anzoátegui
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