dijous, 4 de febrer del 2016

Contrato sin tiempo

Y atiborrada e impaciente estaba
La ceniza vuela entre vientos de ciudad
Una llamarada de fuego se apacigua con el tiempo
Pálidas manos de ensueño
Cruel encanto que persuade la fragilidad de tu suelo
Al destello de fervientes amantes
Errantes como almas suicidas
De memorias inauditas
Brizna de silencio que apacigua el alba
Contemplando murmullos y el sollozar de pájaros hambrientos
Ahora siento, ahora pienso: cuanta verdad en su poesía
De marchita hipocresía
Al susurro de inefables surcos y eterna melodía
Amar sin tiempo, amar a destiempo.
Irrisorio encuentro

Puñado de versos
Al sutil cortejo
Vanidad de corazones apabullados
Por secretos de otoños incesantes
Al blues de hojas color ocre. 





Mientras la escoba corría la hojas secas de aquel árbol de la vereda, aparece acompañado e impulsado por el viento un papel de diario con el rostro de la hermosa Mercedes Sosa quien en breves lineas parece confesar su humilde posición política: "Jamas voy a ser una mujer de derecha".  Al transcurrir unos instantes, la mirada confusa hacia la nada. Retomo la lectura de mi libro :

Estación amanecer

Compañeros esta huelga nos sube nuevamente 
 al tren de la historia 
Ya nunca más en las hornacinas  donde el poder nos colocó
para inciensarnos como a santos llamándonos 
apóstoles lirios del campo maestros por vocación
Abrazados a un destino manifiesto de humillados y ofendidos 
fuimos una extraña raza de trabajadores 
Llevamos maletas aún precarias
Todavía nos embriaga la espontaneidad 
y tenemos a los niños que gritan: "El emperador va desnudo"
Aún somos novatos en esta pelea contra la hidra de mil cabezas
pero hemos saltado al tren de la historia
Ahora reconocemos como nuestros los dolores de los  piqueteros 
de las madres villeras de los despojados de la fiesta
de los adolescentes desesperados que se hundieron en la noche
de todos los que con manos puras edifican la luz
idéntica al sol que con libros y pizarrones 
dibujamos en la escuela

¡ Y hemos encontrado viajando con nosotros
 tanto hermoso rostro del ayer!
A nuestro costado va Marina Vilte, la heroica torturada
cantándonos una copla que habla de la esperanza
y el maestro Arancibia asesinado en Tucumán
mira por la ventanilla el horizonte que viene clareando
¡Ah! ya nada detiene nuestra marcha junto al pueblo
ahora que somos viajeros en el tren de la historia 
y el silencio de las tizas acelera la locomotora
que jubilosa avanza hacia la ESTACIÓN AMANECER

T. Leonardi Herran

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